Poema
Primera Letra de Cambio
del Libro "Letras de Cambio"
de Ana María Rivera
Un sillón improvisa el degüello de un ovejo.
El árbol: raíz y fruto
es ahora también cielo y suelo.
Objetos que mudan de aliento
circunscriben soberanías recientes.
Un nuevo relato da inicio
como un breve ensayo de gesta
sin “desvarío laborioso y empobrecedor”.
Las cosas cambian de mañana y hospicio.
[El espejo en la desembocadura del laberinto
y el verso tiende a transfigurarse
en la levedad del gesto]
Un sujeto remueve el norte de su casa
y le es dado enumerar el agua dulce.
Quién articulará la lengua rasguñada
en el entremuro de una ruina insular
Vuelve la espléndida nostalgia
de asa de ánfora:
¡Por todo el vino derramado!
Poema
La Tierra Baldia
del Libro "Letras de Cambio"
de Ana María Rivera
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Obra Pictórica del Maestro León de Jesus Pereañez |
gestos en mitad de lo infinito
formas desleídas
minucioso estrépito de los pliegues
profusa escritura de los que no tienen regreso.
Inmarcesible, esa gloria de ser otro:
rima asonante que no extenúa la carne.
Siempre el amor oportuna
con sus estridencias.
Los árboles sin bifurcación de caminos
plantados hasta expiar los excedentes.
Esa escena de los astros fluye sin ensayo
una vez,
y su énfasis, y su grafía
ya no es obra del dios niño.
Hoy es una deleznable
mitología de los días
Poema
Allegro Ma Non Tanto
del Libro "Letras de Cambio"
de Ana María Rivera
Así
como la tumba que guarda sin reproche
tus oprobios
mi pie animado en la piedra
como un artista rupestre
para un culto ulterior.
Tibio menú de un festín
en el que la sangre
licencia al menos diestro.
La última estirpe de lo inasible
decoló en el hangar.
Velas color púrpura
anuncian el puerto
donde promesas y conspiraciones
son la única sílaba unísona del oficiante.
Repite la lista de la compra
como las líneas de un poeta anónimo.
De memoria olvida el hambre.
Hoy la tierra no temblará.
Te dices
y recuerdas el último fin del mundo.